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lunes, 23 de febrero de 2026

Triumph TR3A

Hace unas semanas compré un chasis Strombecker muy llamativo, al principio no sabía qué modelo era exactamente pero el motor me pareció un Scuttler (caja abierta con el soporte del eje trasero incluido), el resto estaba hecho en latón y era regulable, con dos laterales atornillados y hechos del mismo material, con agujeros en los laterales similares a los que se usaban para montar carrocerías de vacuforme.
Gracias a Eduardo Casas, gran conocedor de la marca, identificamos el chasis como el que llevaba el Aston Martin "James Bond", efectivamente con carrocería de lexan. 
probando el chasis ya con los nuevos engranajes cónicos
El chasis estaba muy usado, aunque más o menos completo (excepto neumáticos traseros y algo más), y como no tengo intención de buscar una carrocería de lexan y estaba buscando una mecánica para otro proyecto, le hice unas pequeñas modificaciones para poder atornillarlo a una maqueta de plástico duro.
El kit de Lindberg (foto tomada de Ebay)
Efectivamente, la maqueta es un viejo kit de Lindberg de los años 60, concretamente el del Triumph TR3A, que vista la "calidad" de otros kits de la marca y su conocido poco respeto por la escala, es de lo mejor que hicieron. Es un regalo de mi buen amigo Ignacio Minibólidos, y llevaba un tiempo buscando una solución mecánica de mi agrado.

Probando el chasis, no le queda demasiado mal...

Monté el chasis y lo pegué, cortando posteriormente la parte central para poder alojar el motor dentro de la carrocería. La distancia entre ejes es fácil de regular soltando los tornillos que sujetan el conjunto motor. y quizá lo que más guerra dio fue rebajar el soporte de guía, que no va muy adelantado respecto al eje, pero teniendo en cuenta la posición de las ruedas delanteras, apenas dejaba espacio para que la guía se moviera, algo que solucioné cambiando los cables y recolocando los contactos de la guía. Ésta sobresale un poco de la carrocería, pero después de montar el paragolpes delantero queda perfectamente fuera de la vista desde arriba.

El chasis ya atornillado a la maqueta (espero que aguante bien los golpes...)
Los soportes laterales eran casi del ancho de la carrocería del TR3, y el latón del que están hechos ayudó para trabajarlos y taladrar para colocar 4 tornillos de métrica 2 que sujetan chasis y carrocería.

El chasis después de la adaptación de los laterales. En esta imagen se observa mejor el conjunto de engranajes en bisel (bevel)
El eje trasero, que llevaba una corona pegada, el piñón suelto y unas llantas anchas sin talón y había perdido los neumáticos lo solucioné con un grupo de engranajes cónicos (2,5 a 1) de la misma Strombecker que tenía por ahí sin estrenar y unas llantas de alguna otra marca, más estrechas y con un neumático procedente de alguna maqueta, pero que agarra lo suficiente.  Sorprendentemente, y a pesar de la relación larga, el consumo brutal del motor y su bobinado probablemente de 6v, el coche circula por la pista con mucha suavidad, siempre que no intentes apretar a tope el mando, porque debe alcanzar un número muy elevado de rpm a tope, y en una pista casera eso no es muy aprovechable.

En esta imagen se ve parte del interior, no es de cuerpo entero pero tiene bastante profundidad
vista inferior una vez pintada la carrocería
El motor era visible por delante de los asientos (justo debajo de donde debería ir el piloto) y viendo que no iba a poder poner uno de cuerpo entero lo tapé con un trozo rectangular de plástico que pinté de negro, así como el resto del interior, contrastando con el verde claro que usé para la carrocería. El piloto de medio cuerpo está impreso en 3d, y aproveché de la maqueta los asientos delanteros, cortados también a media altura, y otras piezas como el parabrisas, al que pegué una lámina de plástico transparente. Utilicé pintura de spray, calcas sueltas intentando representar un "oldtimer" de un aficionado a los clásicos alemán (por la matrícula de Stuttgart) que lo usase de vez en cuando para hacer unas tandas en algún circuito, una mano de barniz satinado y poco más. 

La altura del coche respecto al chasis es más realista que esos coches de slot zapatillescos tan en boga hoy en día

Aunque no es lo más detallado que existe, creo que no hay muchas más maneras de hacerse un TR3 en plástico (solo conozco el Lindberg y el más detallado Aurora), y además el chasis tiene pedigrí. ¡Un clásico de arriba a abajo!

Comparación con un TR3A 1/24

El paragolpes cubre de sobra la guía mirando el coche desde arriba

That's all folks!




domingo, 20 de diciembre de 2020

Triumph TR7: "la cuña" en la pista

 


Triumph, englobada en el grupo British Leyland, comenzó la producción de su biplaza TR7 en septiembre de 1974, aunque las primeras unidades no se vieron en el Reino Unido ni en Europa hasta el año siguiente, pues el primer destino de "The Wedge" (la cuña) fue USA. El modelo continuó en producción hasta 1981, inicialmente como coupé, seguido de una versión descapotable con una estética bastante más conseguida, y con un motor de 2 litros en diferentes versiones, o un V8 de origen Rover que también fue exclusivo de Estados Unidos.
Scalextric lanzó su reproducción del TR7 en 1978, es un coche demasiado grande para la escala (cosa imperdonable hace años, pero como nos hemos acostumbrado a los NSR, casi ni nos damos cuenta), con unas ruedas gigantescas y un chasis horrendo (al igual que casi todos los modelos Scalextric coetáneos). Es un coche fácil de encontrar más o menos completo, la única pieza separada de la carrocería es el paragolpes delantero, y a buen precio.
Recuerdo que mi amigo Carlos Aguado me enseñó uno hace más de 20 años y me encantó, compitió con él en los 80 cambiándole el chasis por uno de Exin, y la decoración por una que pretendía emular la de Tony Pond.

El coche de Carlos, en una foto sacada de mi primera web (circa 2000).

Unos años después, en 2005, Ángel Blázquez corrió con un TR7 de escala grande en el campeonato de clásicos 1/24 de Loeches Slot Club,
 

El TR7 1/24 en plenas verificaciones en Loeches


El chasis, realizado en placa de fibra de vidrio utilizando material 1/32

Ya en la época actual, y con un TR7 rojo que encontré por ahí, me propuse hacerme uno que anduviese medio bien, y pedí a Angelo Amato un chasis 3D para motorizarlo.




El TR7 de Amato, con el chasis preparado para montar cunas slot.it. La decoración es la tampografía original con algunos detalles pintados. Las llantas traseras son metálicas de 16,5mm con un tapacubos hecho con una llanta de GOM torneada a la medida.

Hace unos meses cayó en mis manos otro TR7, esta vez amarillo, y me decidí por adaptarle una mecánica de diseño propio, un chasis regulable para motor RX en línea, que no será lo más "competitivo" del mundo, pero seguro que mejora mucho las prestaciones del zambombo original. Del chasis original he cortado y pegado a la carrocería los laterales y la parte trasera (en el Amato estaban integrados en el chasis, y la parte trasera era una pieza separada impresa también en 3D).


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El chasis, en un discreto color naranja, al que he dedicado unas cuantas horas de modificaciones. ¡Ahora ya tengo uno que me valdrá para diferentes coches!

Para la decoración no me he complicado mucho la vida y he hecho una unidad de calle, amarillo anaranjado y matriculada para pasearse por las calles británicas, con su conductor a la derecha (la bandeja es la original).





La altura del coche es superior al de rallyes, con neumáticos de perfil mayor para intentar simular de manera más realista una versión "civil". Las llantas son de 16mm, con un tapacubos hecho en 3D. La verdad es que, sorteando el asunto ya mencionado del gran tamaño del coche, es un modelo agradecido cuando uno se decide a modificarlo, y puede dar una nota de color en rallyslot, animando esas parrillas con eterna tendencia a la monomarca...